#PorqueLaIgualdadEsDeTodos: Yo marcho

por Juan Manuel, Carmen Luz y Tomás Ojeda, Bernardita Riesco y Alejandra Barros*

(cc) Carlos Pinto

Cerca de 80 mil personas marcharon el sábado 23 de junio por la Alameda en el contexto de la Marcha por la Igualdad y los Derechos de la Diversidad Sexual. Para muchos/as fue una experiencia única de encuentro y adhesión con gran parte de las causas que convocaban; para otros/as, reencontrarse con una fiesta que se repite año tras año con distintos matices y reivindicaciones. Quienes pudimos participar de esta manifestación ciudadana, queremos compartir nuestra experiencia y parte de los deseos que inspiraron nuestra participación.

Nuestro testimonio recoge la experiencia que hemos tenido como laicos/as activos dentro de nuestra Iglesia y expresa el compromiso con una causa que en muchos ambientes se presenta como incompatible con el cristianismo. Lo cierto es que “aquello” que se celebra o se defiende al marchar es transversal e inclusivo, y va más allá de la legitimación que puedan darle la APA[1], la RAE[2], la OMS[3] y el Catecismo.

Las palabras que aquí presentamos no buscan justificarnos ni dar cuenta sólo del porqué –aunque respondan fundamentalmente a esa pregunta–, sino más bien compartir deseos y manifestar nuestro compromiso con quienes son hoy nuestros/as amigos/as y familiares. Es a ellos, a todos quienes nos reunimos ese día, y también a quienes aún no comparten ni comprenden esta decisión, que les decimos por qué marchamos.

Marchamos porque queremos ser consecuentes con lo que creemos y que día a día vamos confirmando como una certeza irrenunciable al compartir la vida con otros: “que las diferencias son un regalo que debemos disfrutar y aprovechar como fruto de la creatividad de Dios”, pero también porque sabemos que, en nuestra limitada humanidad –por negligencia, comodidad, ceguera o simple ignorancia–, hemos desaprovechado, callado, olvidado e incluso rechazado ese regalo, al punto que ahora nos vemos en la necesidad de reivindicarlo para hacer posible la construcción de una sociedad más justa e inclusiva para todos los/as hijos/as de Dios.

Marchamos porque nuestra experiencia de Dios y de Iglesia (la doméstica – nuestra familia – y la universal) nos han hablado de un Dios que hace salir el sol sobre buenos y malos, sobre pobres y ricos, y sin duda sobre toda la diversidad que Él mismo ha creado y querido así. Marchamos desde y con nuestra Iglesia, porque si nuestros hijos fueran homosexuales, queremos pensar que no los abandonaríamos, no les quitaríamos ni negaríamos nuestra “pater/maternidad”, así como tampoco permitiríamos que aquel vínculo filial que los une con Dios les fuese negado.

Marchamos porque no queremos andar protegiendo a nuestros hijos de la diferencia, sino más bien regalarles la amplitud de horizontes, la sensatez, la confianza y el criterio –que sólo una mirada amorosa puede dar–, y que los lleve no sólo a respetar esa diferencia, sino a valorarla, agradecerla y amarla, pues es en la diferencia donde nos reconocemos a nosotros mismos y donde somos capaces de ver en el otro lo que nos complementa, nos enriquece y hace mutuamente necesarios.

Marchamos porque en lo que somos iguales es en que todos somos diferentes, únicos y amados por el mismo Dios; ese mismo Dios que actúa en todo y en todos. El Dios que nos enseñó que “no hay amor más grande que dar la vida por los amigos”, y que nos invita a darnos en cada gesto a esos amigos/hermanos/hijos/primos con quienes hemos aprendido paso a paso a agradecer una novedad que no sólo es para nosotros, sino –y por nuestra responsabilidad– también para ellos: que Dios nos ama a todos en, por y con nuestra diferencia y singularidad.

Marchamos, finalmente, porque cada vez que leemos, meditamos y compartimos la Buena Noticia que Jesús nos trajo, se va haciendo más evidente en nosotros que Cristo no habría hecho otra cosa más que salir a marchar; porque es ahí, en la calle, fuera del templo, donde hace vida la voluntad del Padre, el lugar donde sana, denuncia y restaura en dignidad a quienes la han visto vulnerada en su calidad de Hijos e Hijas de Dios.

* Juan Manuel es estudiante de Comunicaciones en la PUC, Tomás es psícologo clínico, Carmen Luz profesora de educación básica, Bernardita es socióloga y Alejandra estudiante de la licenciatura en matemáticas y física de la Universidad de Chile.


[1] American Psychological Association

[2] Real Academia Española

[3] Organización Mundial de la Salud

 

5 comentarios »

  1. Nicolás Santibañez

    28/06/2012 at 01:42

    Es chistoso que una congregación jesuita. Que es parte de institución catolica chilena, apoye la marcha por la igualdad. Siendo que, su maximo lider, el monseñor Ezzati envió una carta en contra del matrimonio homosexual el año pasado. Y ha reiterado varias veces esa postura.
    ¿Un poco paradójico?
    Seria más consecuente luchar contra su propia institución que marchar exigiendo cambios al gobierno.

     
  2. Carolina Besoain

    28/06/2012 at 10:58

    Gracias por compartirse!!! Yo marcho porque creo en una sociedad inclusiva, de hermanos iguales en su diferencia. Marcho porque creo que construir el reino se trata de luchar con y por los oprimidos y excluidos de todos los tiempos. Marcho porque estoy cansada de ser cómplice de una sociedad segregada y porque me resisto a la privatización de los malestares y sufrimientos. Marcho porque la ética de la resurrección, la creatividad, la novedad y renovación constante de nuestras propias miserias y estrechecez está por sobre las ideas, creencias o definiciones de normalidad de cualquier época. Eso es para mi el cristianismo, la opción de creer que la muerte, y nuestras pequeñas muertes, absurdos, dolores sordos y estrechecez cotidianas, no son la última palabra.

     
  3. Pato Acevedo

    29/06/2012 at 16:09

    Es bueno marchar por todas esas cosas.

    Pero no olvide Ud. junto a quién marcha, los que quieren acallar el mensaje de Cristo, y ver a los católicos callados y encerrados en los templos.

    Yo, que amo a la Iglesia no puedo soslayar eso. Estoy contra la discriminación, y contra esas marchas.

     
  4. Gildo

    01/07/2012 at 22:03

    Claro, toda la razón . Por eso Dios no creó homosexuales…varón y mujer creó al hombre y a la mujer para que fueran una sola carne y poblaran la tierra… así que no hay más posibilidades…

     
  5. Mane

    09/07/2012 at 14:20

    Gracias!! Comparto profundamente lo que señalan, y me gozo leyéndolos.
    ¿Cómo ayudarnos a vivir las diferencias como un regalo, todo tipo y forma de diferencia?… creo y siento eso es central tanto para el motivo de esta marcha como para la mayoría de las situaciones que nos separa como sociedad.

     

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