Archivo por mes: mayo 2015

Romero: dejarse incomodar por su memoria

Siendo Arzobispo de San Salvador, defendió a quienes se les estaba arrebatando la vida por la persecución violenta organizada desde el Estado. Esta opción lo acercó a la teología de la liberación y a la izquierda política, siempre sospechosas en ambientes eclesiales.

Leer

Qué está en crisis, ¿el matrimonio o lo que entendemos de él?

Hay dificultades, como creer que el amor es un asunto de equilibrio, de esfuerzos recíprocos, de dar para recibir. Pero todo eso no es más que una aparente estabilidad, porque cuando una de esas situaciones se rompe, creemos que el amor no existe o que se ha ido. En ese sistema de falsos equilibrios, se visibiliza la inmadurez emocional en la vida afectiva de las personas.

Leer

Me aburro en misa

Solamente dentro de un camino espiritual auténtico -y no hablo de manera moralista ni legalista normativa, sino pura y simplemente de un camino que se traduzca en la conversión de hombres y mujeres nuevos- el joven cristiano podrá vivir una Eucaristía llena de sentido.

Leer

El traje nuevo del emperador

Recordando una antigua fábula, lo escondido y lo turbio ha salido a la luz. Los abusos de poder han sido desenmascarados. El engaño ha quedado al descubierto y la ciudadanía ha gritado: “¡Ya no confiamos en ustedes!”. Sin embargo, nuestros líderes siguen paseando desnudos entre medio del pueblo, incapaces de reconocer sus errores, incapaces de asumir su propia insensatez.

Leer

El bosque de cada uno

No se trata sólo de medidas de cambio, sino de generar espacios de encuentro, servicio, reconocer personalmente nuestros afanes de poder, nuestras boletas ideológicamente falsas, nuestros usos de redes de contacto para conseguir favores. Tenemos que hacer una revisión personal de cómo están incrustadas estas dinámicas en cada uno y cada una.

Leer

Acoger al migrante: La historia de Zunilda

Estamos desafiados a descubrir que los extraños no son tan extraños. Ellos tienen algo de nosotros y nosotros algo de ellos. Y es que el contacto con el “otro”, una y otra vez, nos enriquece y revienta las fronteras del yo y su estrechez de miras.

Leer