Cristián Viñales, SJ

Jesuita. Estudia Teología en la Pontificia Universidad Católica de Chile y colabora pastoralmente en el Hogar de Cristo.

Su nombre es Ariel Mena Suazo

Ariel no es mugre que hay que barrer, sino un ser humano al que hay que atrevernos a mirar de frente, aunque eso interpele en profundidad nuestra propia vida, pues nos guste o no, Ariel es parte de nuestra humanidad herida.

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Coleccionistas de promesas incumplidas

La vida es sabia y siempre toma el rostro de los pobres, son ellos quienes dan la cara y reciben los gritos. La mujer mal tratada recibe la patada del niño, el gendarme mal pagado recibe el golpe del privado de libertad, el carabinero raso recibe el piedrazo y la cajera explotada los insultos del consumidor estafado. Así el pobre terminó dando la cara en nombre de quien fue escondiendo el rostro.

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SENAME: Ignorancia, irrelevancia, incertidumbre

El desafío real del SENAME hoy en día, va mucho más allá de bajar la tasa de muertes de menores, pues un Derecho Humano tan básico como el Derecho a la Vida, no es equivalente al Derecho a estar-vivo,  es mucho más profundo, debe implicar necesariamente el cuidado y la reparación de la propia historia del menor y, al mismo tiempo, establecer las condiciones de posibilidad para un proyecto de vida futura, fuera del SENAME. De esta manera, es la vida entera y no la supervivencia lo que debe garantizar el Estado para estos menores.

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Amarillos y amarillos

No debemos agotarnos buscando tomar una bandera, roja, rosada, verde o amarilla y, obcecados, enarbolarla toda la vida, creyendo que eso expresa la coherencia personal y el compromiso con la sociedad. Sino más bien caminar para encontrar coherencia y radicalidad en el valor que implica aprender juntos a discernir, desde nuestros múltiples colores, la sociedad que queremos.

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Vida de huérfanos

Políticos, deportistas, artistas, obras de arte, celebridades, son erigidos como modelos de culto, y aquellas cualidades que otrora admirábamos de Dios, inconscientemente se las exigimos a estos mortales: vida eterna, belleza extrema, consecuencia total, incorruptibilidad, en definitiva, perfección. Cuando estos mortales caen del pedestal queda en evidencia lo obvio: son humanos, seres próximos, como yo, como tú. Entonces no soportamos la angustia que nos genera la orfandad, y rápidamente ponemos a otro mortal en el sillón divino.

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La conquista de los zombis

Nuestra sociedad es una fábrica de zombis. Estudiar por estudiar, por un puntaje y no por un sentido o por un proyecto. Trabajar por trabajar, o por dinero. Incluso marchar por marchar. Transformar los medios en los fines, nos convierte el corazón en piedra, nos va transformando poco a poco en zombis. Vivimos con miedo y sin capacidad de comprometernos o asumir algún riesgo. En el fondo, no vivimos, solo sobrevivimos.

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