El pueblo mixe, más allá del discurso indigenista, por Luis Orlando Pérez, SJ. « en Territorio Abierto

El pueblo mixe, más allá del discurso indigenista

equipoEscribo este texto como akäts -alguien de fuera-, invitado a colaborar con otras y otros profesores universitarios que crecieron en comunidades rurales, quienes reconocen como su matriz cultural la civilización mesoamericana y, al mismo tiempo, en su mayoría formados profesionalmente en universidades situadas en centros urbanos del país. Profesores que se han insertado en la dinámica de la revitalización de los saberes colectivos que existían antes de la llegada de la cultura occidental, concretamente en las tierras que hoy conocemos como México, y que, fieles a la memoria histórica de sus antepasados, están impulsando, con la mayor honestidad posible, una educación que contemple el conocimiento de los pueblos originarios. La ética que fundamenta esta acción, es la protección y el fomento de la vida, entendida como un todo articulado y compartido entre la naturaleza y los seres humanos.

Quiero compartir mi experiencia, vivida desde una universidad que se asume como intercultural. Está ubicada al sureste del país, en la nación mixe de Oaxaca. En esta región mexicana se puede constatar un dinamismo juvenil que está transformando una realidad injusta en muchos sentidos. Por citar un ejemplo, un número significativo de lingüistas mixes llevan al menos veinte años trabajando en cómo escribir su propia lengua, y para ello cuentan con avances relevantes en morfología, fonología y cursos de gramática, entre otros.

Recuerdo aquel día, cuando en uno de los seminarios un compañero comentó a los presentes: “No queremos que nos sigan diciendo quiénes somos nosotros. Queremos ser nosotros, los que hemos dejado nuestro ombligo en esta tierra, los responsables de escribir los libros que nuestros hijos también deben leer”. Contraria a la idea de que son culturas donde predomina la oralidad, aquí me ha tocado leer, más que escuchar, ideas con una profundidad que prometen mucha fecundidad.

“No queremos que nos sigan diciendo quiénes somos nosotros. Queremos ser nosotros, los que hemos dejado nuestro ombligo en esta tierra, los responsables de escribir los libros que nuestros hijos también deben leer”.

A los nacidos en esta región les llaman mixes y he tenido la dicha de conocer a muchos de ellos que se han formado desde las distintas ingenierías, la abogacía, política, sociología, pedagogía, psicología, ciencias de la comunicación, etc. Formados también como músicos profesionales, compositores, artistas plásticos, diseñadores gráficos, antropólogos y filósofos, por mencionar rápidamente los que se me vienen a la mente.

Según el estudio “Hacia dónde vamos”, realizado por investigadores mixes y publicado el año 2006, en los 19 municipios que conforman la región, sólo el 1.39% de la población de 18 años y más cuenta con estudios de licenciatura, y el 0.08% posee instrucción de posgrado. Estamos hablando de que hay cerca de mil profesionales que están tratando de contribuir desde sus áreas de especialización a fortalecer la vida, tal y como ellos la quieren construir.

Hace poco, paseando por la región, llegué accidentalmente a una cafetería: un edificio de paredes de abobe, con algunas mesas coquetas y un gran pizarrón en la pared. Hacía frío y el olor a leña impregnaba el lugar. El dueño, un licenciado en Filosofía y futuro agricultor de flores de ornato, nos atendió personalmente. En la conversación nos comentó que en ese pizarrón se enseñaba a escribir su lengua y que una turista que había decido quedarse a vivir por un tiempo, daba clases de ruso. También nos presentó una revista que está impulsando junto a un grupo de amigos del lugar: “Los papás son los que más me la piden, porque luego en la escuela les preguntan a sus hijos sobre la historia de la comunidad”.

En esta tierra el discurso indigenista ha sido rebasado. La idea de que las universidades deben estar en las ciudades aquí es historia del pasado. Tienen tres centros de educación superior -en que los miembros han participado activamente en su diseño e implementación- situados en la selva y en la sierra. Han sido parte de la creación de un sistema de educación media superior con enfoque intercultural que en poco tiempo se convirtió en política educativa en todo el estado de Oaxaca. En algunas partes, los maestros y maestras de nivel preescolar y primaria están buscando cómo formarse mejor en pedagogía y didáctica de la lengua y la transmisión de conocimientos locales.

El Instituto Superior Intercultural Ayuuk, en donde colaboro, fue inicialmente diseñado para ofrecer educación superior a los jóvenes de 19 municipios y la expectativa ha sido superada por la realidad. Actualmente, hay estudiantes de 46 municipios, provenientes de 72 comunidades que pertenecen a 5 estados de la República. En este centro de formación profesional es posible escuchar debatir a estudiantes de diez culturas mesoamericanas. Cada semestre, 63 profesores universitarios de distintas ramas del conocimiento se dan cita para contribuir con un verdadero movimiento de formación de personas capaces de enfrentar la realidad y de transformarla a favor de la vida.

Más que discursos llenos de buenas intenciones, es necesario fortalecer estas iniciativas colectivas, que en su seno entrañan fe en la humanidad y la esperanza tangible de un mundo que se recrea y se comparte a todas y a todos.

Mexicano. Abogado. Estudiante jesuita en la etapa de Teología.

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