El Rey, el SENAME y el país que construimos

El choque -y el show- que protagonizó Arturo Vidal durante la copa América, puso a Chile en una tensión ética. Sobre todo, y aunque asimétrica, hubo división entre quienes creían que era correcto ratificarlo en la selección y otros que pensaban que lo justo era que no siguiera jugando, por la falta cometida (no llegar a la hora acordada para la concentración) y/o por el delito (accidente de tránsito producto del consumo excesivo de alcohol). Fue un hecho que se tomó todas las sobremesas de Chile. Además de no poder manejar por un tiempo establecido, a Vidal se le dio como pena, entre otras cosas, brindar charlas motivacionales en el SENAME, aceptando una propuesta del mismo Vidal y su Fundación. Esta opinión no es una crítica a Arturo Vidal, ni tampoco pretende defender una moral malsana que no acepta el arrepentimiento de quien se equivoca. Es una crítica a la sociedad chilena y a sus instituciones. Vidal cataliza algo que nos está haciendo muy mal como país. Podemos esquematizarlo en cuatro puntos.

Primero, la frialdad de la sociedad chilena. Háganse la pregunta aquellos de ustedes que son padres o madres, o que han tenido responsabilidad sobre la formación de jóvenes o niños. ¿Se les pasaría por la cabeza permitir que sus hijos estén expuestos a una charla motivacional de una persona que, aun siendo un ídolo deportivo, estuvo metido hace menos de un mes en un accidente de tránsito ebrio, insultando a la policía, mintiendo, etc.? El problema, para el punto al que quiero llegar, no es la personalidad ni el comportamiento de Vidal. El problema es que no cualquier niño o joven, sino los más vulnerables de los vulnerables fueron expuestos a la charla. ¿Cuál es el mensaje que les damos a esos niños y jóvenes? ¿Se imaginan el escándalo si es en vez del SENAME la institución elegida hubiera sido el San Ignacio El Bosque?

El problema, no es la personalidad ni el comportamiento de Vidal. El problema es que no cualquier niño o joven, sino los más vulnerables de los vulnerables fueron expuestos a la charla. ¿Cuál es el mensaje que les damos a esos niños y jóvenes? ¿Se imaginan el escándalo si es en vez del SENAME la institución elegida hubiera sido el San Ignacio El Bosque?

Segundo, me dan qué pensar las prioridades de nuestra sociedad. Cuando en la ecuación estaban la copa América, Arturo Vidal, y el delito y/o falta que cometió, una gran mayoría del país tuvo opinión: unos lo defendían para que siguiera jugando, otros querían un castigo ejemplificador. Las pasiones encendidas se hicieron escuchar. Días después, cuando en la ecuación estaban Vidal, su delito, y los niños del SENAME, el silencio abundó. No hubo pasiones ni para defender ni para atacar. ¿Por qué sucedió esto? Porque los niños del SENAME no son tan importantes como un triunfo deportivo. Mezclar peras con manzanas, podrá pensar alguno. Pero no desde el punto de vista de lo que a Chile le importa y lo mueve. Tal vez no nos pareció mal ni nos alteró porque pusimos todo la atención en Vidal (que insisto, no es ni mala persona ni  inmerecedor de perdón social), en vez de en los niños y jóvenes del SENAME.

Tercero, me quedo preocupado por los modelos de ídolos para los niños y jóvenes. Fue en esa calidad que el Rey, dio sus charlas motivacionales. En su caso, no es solo un gran futbolista que protagonizó un accidente lo que lo caracteriza. Es también el ídolo de autos caros, de lujos, de sueldos insultantes. Ese es el modelo de ídolo. Un modelo por el cual se han guiado no pocos jóvenes presos que me ha tocado conocer. Entran a la cárcel por tráfico de drogas, porque quieren tener plata para comprarse la última zapatilla que vale un tercio del sueldo mínimo, para hacerse un tatuaje más, ponerse un aro más. No sé si en sus mentes está un Ferrari, pero sí está todo lo que hay detrás de eso: compensación, figuración, siga la lista. No me gusta el modelo de derrochador. De nuevo, aun cuando estoy en contra de que Vidal y cualquiera tenga un estilo de vida así, el problema aquí es que ese estilo sea considerado un modelo para los niños más vulnerables de Chile.

Cuarto, y final, como he dicho, la idea de las charlas motivacionales vino del mismo Vidal y su fundación. Puedo entender que los jueces hayan creído en el arrepentimiento de Vidal y hayan querido dar o acceder a una pena ajustada a su delito. Sin embargo, no puedo entender la falta de sentido común ni la falta de sensibilidad del juez para acceder a este particular castigo. Si recordamos las clases de ética que fueron dadas como pena a los declarados culpables en el caso colusión en las farmacias, esto de Vidal es mucho más grave. En el primero, eran clases para los culpables. En el segundo, el culpable, para seguir la analogía, es quien da las clases. Algo está mal aquí.

Jesuita. Sociólogo y Master en Teología. Hace estudios de doctorado en Educación en la Universidad de California, Berkeley y colabora en la Red de Colegios Cristo Rey en San José, California.

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