El triunfo de los Penta

“Piedra en la piedra,

y el hombre dónde estuvo?

(…) Pusiste piedra en la piedra,

Y en la base, harapos?” Pablo Neruda, Alturas de Macchu Picchu.

Penta, Caval y SQM se han tomado la esfera pública. A tanto ha llegado lo anterior, que en el contexto de la discusión sobre la ley de glaciares, un honorable le comentó a un amigo que presionaba por dicha iniciativa que había “cosas más urgentes e importantes que hacer”. La respuesta, irónica y aguda, no se hizo esperar: “Por supuesto, cuadrar las boletas”.

Más allá de lo anecdótico, el caso Penta deja muchas lecciones, cada una de las cuales podría llenar -y así lo ha hecho- páginas y páginas de opinión política. Sin embargo, creo que la principal dice relación precisamente con lo que se omite: tantos temas postergados, como los glaciares. En su lugar, las autoridades debaten sobre otras urgencias impuestas por ellos mismos. Y así, los Penta, los SQM, los Caval, siguen dictando la agenda.

Hoy la ciudadanía, avivada quizás por los medios de prensa, rasga vestiduras por el financiamiento de la política y la evasión tributaria. Los Penta, por su parte, recién descubren que lo suyo es delito y no sólo infracción o error involuntario.

El triunfo de los Penta fue determinar el estándar de conducta, definir nuestro modelo de desarrollo. En definitiva, dictar qué era lo urgente e importante para Chile.

La historia ofrece perspectiva para entender que lo anterior no es solo esquizofrenia, sino algo mucho más profundo. Los Penta, los Caval, los SQM y otros influyentes, construyeron este país. Su país, a su medida y bajo sus reglas. Con sus sistemas de salud privada y sus colegios particulares; sus sistemas de pensiones; sus reglas de uso de suelo; su falta de simetría en las relaciones laborales, en fin, un país de privilegios y privilegiados, cuyo correlato inexorable es la desigualdad, la pobreza y la exclusión. De ahí la psicología de los imputados: verdaderamente no entienden cómo pueden haber infringido las reglas que ellos mismos impusieron y que, no olvidar, todos habíamos aceptado. El triunfo de los Penta fue determinar el estándar de conducta, definir nuestro modelo de desarrollo. En definitiva, dictar qué era lo urgente e importante para Chile.

Pues bien, mientras el país se debate entre comisiones de transparencia y anticorrupción, boletas e investigaciones ideológicamente falsas, nuevamente los temas de pobreza, desigualdad y exclusión pasan a un segundo plano. A la fecha, van tres proyectos de Ley  -dos promulgados y uno en tramitación- cuya exclusiva finalidad es castigar con mayor penas ciertos delitos, agravando el tratamiento penal y garantizando penas de cárcel efectiva a quienes los cometan. Además del conocido caso de la Ley Emilia, hablo de la Ley de Control de Armas y de la Agenda Corta Antidelincuencia, destinada a “mejorar la aplicación de penas efectivas a quienes cometan los delitos de hurto, robo y receptación”, según informó el gobierno.

No tiene sentido en esta columna pronunciarse respecto de los detalles técnicos de dichos proyectos. Lo importante, es su finalidad: endurecer el tratamiento precisamente de aquéllos que son el producto del país de los Penta; esos “criminales” sin cuello y corbata, productos del sistema, probablemente hijos de otros internos, que sufren la indignidad del sistema carcelario chileno.

No se trata de santificar a aquellos que delinquen, ni de negar la responsabilidad que les corresponde por sus acciones, pero no puede sino resaltarse la ironía: en tiempos en que los ojos de la opinión pública se han puesto sobre los delitos empresariales, el caso Cascadas, la evasión de impuestos, el financiamiento político y la ética pública, nuestros Honorables proponen agravar las penas respecto de los más pobres.

“Queremos despachar este proyecto de ley no más allá de dos semanas más, porque entendemos que para la ciudadanía  es de suma importancia y urgencia”, dijo el presidente de la comisión de seguridad ciudadana de la Cámara a los medios de comunicación. Menos agudo que mi amigo de los glaciares, me limito a contestarle con la frase de Neruda: “Piedra en la piedra, ¿y el hombre dónde estuvo?”. Ése es, sin lugar a dudas, el triunfo de los Penta.

Chileno. Abogado UC. Ex Director de la Escuela Sindical de Infocap. Profesor ayudante de Derecho Penal. Trabaja actualmente como abogado en litigios.

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