Elecciones en Argentina… hasta que nos duela el bien común

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“Fragmentación política”

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“Crisis de la representatividad”


= ¿Esperanza de Bien Común?

En la proclama insoslayablemente vacua de los discursos y actos políticos, en el contexto de una Argentina que se prepara para las elecciones presidenciales el próximo 23 de octubre, y en medio de un histerismo político provocador de cualquier escepticismo, ¿podemos plantear la pregunta por el bien común?

Fragmentación política:

· En Argentina hay un record de más de 700 partidos políticos autorizados. Eso indica que hay miles y miles de personas que trabajan desde la política partidaria y que piensan la posibilidad de hacer algo desde allí.

· Los tradicionales bloques poderosos se han desperdigado en ortodoxos, heterodoxos, izquierdistas, centristas, derechistas, centroizquierda, centroderecha, etc., etc.

· Hay generaciones que viven del resentimiento o la adhesión al golpe militar, hay otras que quedamos abúlicas con el neoliberalismo arrasador de los 90, otras que comenzaron a entusiasmarse en la última década después de la “semana de los cinco presidentes”. Las habrá, sin dudas, luchadoras y constantes.

· Todas en la Argentina comparten, junto con varios de los países latinoamericanos, la espera del Mesías (persona o Estado) que hoy no está.

· Si no, no se podrían explicar las políticas descaradamente populistas y el individualismo violento que respiramos a diario.

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Crisis de la representatividad

· Desde la muerte del expresidente Néstor Kirchner hace casi un año y que incrementó el vendaval de nombres candidateables a las presidenciales 2011, hasta estos días…

· la lucha por la posibilidad hace que las personalidades políticas y las instituciones a las que pretenden acceder se disuelvan sin fatiga.

· Ternas de todo tipo han dejado desconcertados hasta los más fieles sin poder pertenecer a ciegas a ningún bloque.

· Además, se sabe que el tema de la crisis institucional se agudiza cuando se apoya sobre los planes “cortoplacistas”.

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¿Qué resulta esperar? =

¿“Esperanza de Bien Común”?

· Sabemos que se trata de esas cosas difusas de nuestra existencia que requieren de una redefinición constante, pero al mismo tiempo, ineludible. ¿Cómo experimentamos el bien común los argentinos? ¿Cómo nos lo representamos a nivel mental?

· Intuyo que pensar lo común, es algo así como reflexionar sobre lo normal, lo simple, y que resulta paradójicamente poco común, poco normal, y poco simple.

· Y de allí nos surge el embrollo: ¿común?, ¿para quién? La pregunta está atravesada de un subjetivismo imposible de esquivar, porque lo común es también lo mío. Entonces, pensar lo común es pensar también en algo que me incluye, que habla de mis cosas con-las-de-los-otros. Y claro, pensar lo común requiere de un parámetro, de una medida que señale un punto de llegada o partida de lo común.

· Si pensamos en lo común de la sociedad civil trasladamos ese punto de medida al Estado como aquel garante del bien común, como es (teóricamente) lógico. Pero vale que nos preguntemos si no hemos proyectado tanto esta responsabilidad que se nos ha convertido en algo extraño y ajeno.

· Cosa que permite al Estado trabajar con una intensidad ciudadana casi nula (relegada al cuarto oscuro de votación) y tratar como niños a los que, en definitiva, no nos conviene crecer.

Esta situación de fragmentación y crisis puede donarnos el tiempo necesario para que nos duela el bien común, y nos cansemos de estar enfermos.

Argentino, Profesor de Letras, Licenciado en Filosofía. Estudiante de teología en la Pontificia Universidad Javeriana.

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