Escrito en llano – Poemario

 

Tomás M. Fábrega

Tomás M. Fábrega

El pasado del bosque

 

El pasado de un bosque me extraña
dónde debo decirle al acorde que se haga presente
dónde debo decirle al lagrimal que me deje
dónde debo decirle al lobo que aparezca
 

El pasado de un bosque me extraña
debo decirlo
 

El pasado de un bosque
requiere de presentes
el pasado del bosque es el pasado del hombre
 

El pasado de un bosque me extraña
Cuando debo oírlo a él y a sus gritos misericordiosos
Cuando debo hacerle ver su pasado oscuro
su analfabetismo y su don de ser precisamente
un bosque

 

La eventualidad de la película

 

De Salamanca del Choapa
No quedan más que ríos y palmas
 

Allí pensé en mi trascendencia
Un día cuatro de febrero de 1992
 

Recordé mi futuro
 

Como si los vientos  me contaran que seré un fracasado     más
 
Nada ocurría en el pueblo
Solo el vino conversaba con las calles, y las plazas
 

Los cerros me dijeron:
“vos no sos llanero”
me derrumbé
 

Ramiro Rafael Berrillos, el poeta
Escribió una carta, decía:

La Tirana, 1992
Pareciera que la ambigüedad hace la correspondencia, vos sos la muerte y no el diablo. Déjate de actuar en bailes y fiestas. Vente a La Tirana, hombre, hombre de mala fe. La poesía es el lenguaje del tiempo.

Un abrazo para- conmigo
RRB

 
 
 
El mar                                                                   El mar
Me hablaba de seres que
Sin saberlo, cayeron en cuenta del infortunio
Cayeron en cuenta del infortunio
 

 
Ese día parecía: multiplicarse
 
La nieve  reflexionaba
Contemplaba la realidad, y pronunció su discurso:
 
Tu futuro no es más que el de un pecador, absoluto. Un pecador por excelencia. Tu existencia es la de fracaso en fracaso. Caída tras caída.
¡De pie muchacho!

 
Los jueces: Nunca debatas creyendo tener la razón
¡Como creerles!
 
 
y los bosques, ellos sí que hicieron rememorar el pasado
y los pájaros cantaban un himno en la patria
 
la sangre exigía otro color
las piedras se mantuvieron quietas aquella madrugada
 
 
Los árboles  pronosticaban el porvenir
y yo era causa de mi llanto
 
La densidad de mi ser era una rareza
estuve consumido en la totalidad de mi existencia.
fui un grito
 
Un día, llegué a reconocer mi deuda
Mi deuda eterna con la madre
Todo se abrumó en un eclipse
 
Un día pensé en la proximidad
y caí, caí
en los dominios del tiempo
 

La eventualidad de la película II

¿Qué es mi nada, junto al estupor que os espera?

Jean Arthur Rimbaud

Todo ha sucedido en fin
cómo para la eventualidad de una película
 
La lírica en una historia
la filosofía en un zapato
y el licor nuevamente en las esquinas
 
una bicicleta ha de llevarme a los más oscuros caminos de la tierra
una bicicleta, ha de salvarme
en una salvación dejo todas mis esperanzas
 
 
Y yo atormentado
Cómo iban a conversar  todos los seres que: parecían inertes a mi inútil existencia
 
Creo que todo ha pasado
 
 
Y la naturaleza habló como para no callar
Sólo para decirme:
que en el futuro iba  estar muerto y para siempre.

* Tomás Manuel Fábrega es poeta de la revista Puentes Amarillos. Nacido en 1996. Estudia el tercero medio en el colegio San Ignacio El Bosque.

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