HidroAysén y nuestro estilo de vida

‘Se hace urgente la educación orientada a la responsabilidad ecológica y la modificación de estilos de vida consumista y hedonista que causan serios daños a las naturaleza y al ser humano’. Mons. Luis Infanti, obispo de Aysén.

(cc) marcelleitner bilderleben at.

Las manifestaciones realizadas en contra de HidroAysén han generado mucho ruido en la ciudadanía. Este proyecto, que lleva en estudio largos años, se ha planteado como una necesidad nacional por nuestros gobernantes. Mientras que algunos políticos se acusan mutuamente respecto de las responsabilidades que les competen, lo cierto es que el proyecto está aprobado. Lo paradójico del asunto es que si bien llueven las críticas, las responsabilidades son de todos: los políticos, los técnicos, las grandes empresas y la ciudadanía en general.

¿Por qué las responsabilidades son compartidas? Porque durante muchos años hemos heredado y continuado un particular estilo de vida. Por pobreza, algunas personas no lo han alcanzado aún, lo que se manifiesta en una ‘odiosa inequidad’ que no hemos querido superar. De hecho, en algunos ambientes la promoción social es vista como la realización del ‘sueño del pibe’; es decir, ganarse un premio, tener dinero, comprar todo lo que se quiera, viajar por todas partes y, ojalá, que nadie me moleste. Es el ascensor social del que alguna vez se habló.

¿Y qué tiene que ver esto con HidroAysén?

El proyecto hidroeléctrico nos habla directamente sobre nuestro estilo de vida. Incluso más. Los grandes embalses, las turbinas, conductores eléctricos o aquellas enormes torres que afean el paisaje natural parecen interpelarnos preguntándonos ¿para qué necesitamos tanta energía?, ¿por qué no apagamos el computador cuando no lo utilizamos?, ¿por qué hay que comunicarse irrefrenablemente por celular o internet?, ¿por qué tanta compulsión en la compra de televisores?, ¿por qué todo tiene que ser tan rápido?

Estas centrales hidroeléctricas, en su momento orgullo de la ingeniería (sólo recordemos Rapel), ahora se nos hacen pesadas cargas. Han nacido del ingenio del ser humano. Para algunos, la vida útil de éstas ha llegado a su fin; para otros, aún tienen mucho que dar.

Puede ser que la historia de las centrales haya llegado a su término. Pero no el estilo de vida que llevamos. HidroAysén interpela a todos quienes vivimos y habitamos este país.

¿Qué diría HidroAysén a los políticos, técnicos y empresarios? ¡Busquen mejores caminos de energía renovable, pues las tecnologías están!, ¡piensen y propongan un proyecto energético para todo el país!, ¡propongan caminos ciertos para el uso eficiente de la energía eléctrica!

¿Qué diría a la educación pública y privada? ¡Formen gente verdaderamente preparada para enfrentar estos problemas!, ¡eduquen en una cultura de cuidado del medio ambiente!

¿Qué diría a las religiones? ¡Enseñen a cuidar la naturaleza creada para que los seres humanos la disfruten!, ¡no podemos depredar todo lo que se nos ponga por delante!

¿Qué diría a la ciudadanía en general? ¡Busquen estilos de vida que consideren el hábitat!, ¡produzcan menos basura!, ¡generen menos contaminación con sus vehículos!

Depende de cada uno de nosotros hacernos cargo de la responsabilidad que tenemos frente a la naturaleza y a los demás. Si no hacemos la reflexión –y si no la llevamos a la acción-, siempre serán otros quienes tomen las decisiones importantes. Ojalá que no quedemos nuevamente indiferentes.

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