La verdadera esencia de la castidad, por Ignacio Puiggari SJ « en Territorio Abierto

La verdadera esencia de la castidad

Ella se acercó hasta mí para explicarme el modo de proceder en el amor: primero la búsqueda de la mirada, como caminos de deseo que los ojos extrañados instauran. Después vienen las palabras, la escucha y la comunicación simple, alegre. También eso fluye si hay semillas de relación. Algo más íntimo sucede entonces, las manos se entrecruzan y tocan. Hay calles que cruzar, hay señales de caricias que ninguna palabra puede dar. Es un paso salvaje que prosigue en besos y abrazos: ¿cómo explicarle al otro la entrega sino es, precisamente así, entregándose? Permanecer en esa fuerza del afecto que hace de los amantes una sola epifanía del amor donde cada cual recibe del otro lo propio, no como una palabra de mérito, sino como un fuego desnudo que los nombra desde dentro. Dejándose sanar el amor su anhelo, un gemido originario de carencias exaltadas desplaza la primacía del tiempo y resguarda a los amantes olvidados de sí, sin muerte, en la zona abierta de una participación gozosa. Y en medio de esa comunión de amor, el grito del anhelo urde sus matices: ambos buscaban al Padre, a la Madre, ambos al Hijo. Engendrar en la belleza del otro un nuevo ser prodigado por el fruto de la diferencia, un nuevo rostro para el grito de sus miradas y sus manos.

 

Jesuita argentino. Estudia Teología en la Pontificia Universidad Católica de Chile y forma parte del equipo de Vocaciones Jesuitas.

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