Los escritos de Claudio Bertoni

(cc) critica.cl

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Lectores, me disculpan la aparente ambigüedad. Pero creo que los escritos de Claudio Bertoni son disímiles, y pareciera que no siempre nos enfrentáramos como público al mismo escritor.

Claudio Bertoni es, hoy por hoy, uno de los escritores -que todavía redacta- más leídos de las letras chilenas; es decir, es un referente en el ámbito de nuestra literatura. Muchos lo ven como hombre de talento, otros como un cansador intrabajable (autodefinido así), algunos como un recolector de cochayuyos y zapatos. Y un público abundante lo ve como alguien cercano a un Nicanor Parra, con la ironía, la sátira y el humor de éste.

El escritor chileno genera polémica, gusta y disgusta. Pero, analicemos sus escritos.

Un poema de Bertoni con fuerza, y que llama la atención es Para una joven amiga que intentó quitarse la vida. Posee lugares comunes, simpleza (que no es pecado), pero abusar de ella, es, a veces, nefasto.

Dice así:

Me gustaría ser un nido si fueras un pajarito

me gustaría ser una bufanda si fueras un cuello y tuvieras frío

si fueras música yo sería un oído

si fueras agua yo sería un vaso

si fueras luz yo sería un ojo

si fueras pie yo sería un calcetín

si fueras el mar yo sería una playa

y si fueras todavía el mar yo sería un pez.

Y concluye de esta manera:

y si tú fueras mermelada

yo sería el durazno de la mermelada

y si yo fuera un durazno

tú serías un árbol

y si tú fueras un árbol

yo sería tu savia y correría

por tus brazos como sangre

y si yo fuera sangre

viviría en tu corazón.

Es un poema. Dice cosas que otros no podrían decir y es ésa la virtud del poeta: señalar lo que otros no podrían, al igual que el lustrabotas, que lustra los zapatos como nadie más -salvo sus colegas- podrían hacerlo.

Ahora, ¿dónde están los lugares comunes? El primer lugar común (identificable) es “viviría en tu corazón”. Corazón, rosa, arco iris pertenecen a la llamada “Poesía rosada”, misma poesía que enseñan en básica.

Arthur Rimbaud -poeta francés- también utiliza el recurso del corazón, pero no genera ni enlaza el poema a partir de aquel lugar común. Sino que lo utiliza como elemento, para provocar una emoción. En el caso de Bertoni creo que la cuestión no es similar, el poeta hace de “corazón” una parte sustancial del poema. Además, entre Rimbaud y Bertoni, estamos hablando de más de cien años de distancia, un contexto totalmente distinto.

Otro lugar común es “Me gustaría ser un nido si fueras un pajarito”. Si por lugar común entendemos lo trivial y lo bastante empleado. Pájaro es ya un lugar común, y de lo que ya se han escrito cientos de poemas en toda la historia literaria, ¿por qué caer otra vez allí? ¿Por qué no decir otra cosa más llamativa y no dicha? No prohíbo la palabra pájaro en los poemas, las aves, sin lugar a dudas son una inspiración para una gran mayoría de poetas, pero que no se niegue que es un lugar común.

Por otra parte, el argumento del poema es el amor. Y el artista chileno del cual hoy comento, nos escribe nuevamente un lugar común: escribir sobre el amor. Amor que si no es bien logrado, mejor no se escriba, ya que, insisto, está dicho… está dicho que una pareja vive, ama, muere y llora.

También el hablante lírico responde a un arquetipo, el del enamorado. El hombre embobado por la mujer, mujer por la que él daría su vida.

También a mi gusto está al borde de ser cacofónico la repetición de: “y si tú”, “y si yo”.

Analizaré más escritos de Claudio Bertoni. Ahora, de su libro “Ni yo”, de la editorial Cuarto Propio.

Hay un poema totalmente cacofónico llamado Conmigo

Dice:

La lluvia cae conmigo

El pasto brota conmigo

El sol se quema conmigo

Así, sigue con una serie de cosas que suceden y llevan a terminar con un “conmigo”. Ése es el escrito del poeta chileno.

¿Que querrá decir el cansador intrabajable con todo esto? Algo trata de transmitir. Pero a mí, sinceramente, no me llega.

Un compañero de ruta, Marcelo Miranda, siempre me ha enseñado que los poetas no son ni buenos ni malos, sólo que uno está en la frecuencia de ellos o no, y que seguramente yo algún día sí estaré en la frecuencia de Bertoni. Hoy, tomado por aquella teoría benévola, estoy definitivamente en otra frecuencia que Claudio Bertoni, o definitivamente este último sí cae en múltiples lugares comunes, es cacofónico, etc., etc.

Una serie de poemas notables del poeta-fotógrafo son los “Nancy” (I-VI), en los que, creo yo, está bien logrado el lenguaje popular con que el escritor chileno siempre nos intenta deslumbrar. Trata sobre una asesora de hogar -mayormente conocidas como “nanas”-, a la cual le piden una serie de favores (a través de notas), como que cocine esto, y lo otro, etc. Entendiendo además que las asesoras del hogar son un fenómeno casi exclusivo de las clases altas chilenas. Este poeta es un sobresaliente escritor de la cotidianidad.

Claudio Bertoni incluye también la idea de poesía sexual, erótica. Algunos la prefieren llamar pornográfica, pero creo que es un comentario atrevido tomando en cuenta que la idea de Bertoni al señalar piernas, semen y sexo, no es perversa. Pero para mí, muchos de esos escritos de temática sexual, no son, al fin y al cabo, escritos que aporten.

Un poema sexual es Mendigo sexual

Una ayudita por favor

Una tetita

Una zorrita un culito

Una corridita de mano

Lo que sea

Un ayudita por favor

Otro poema con contenido sexual es Pensándolo bien

No hay para qué ducharse

voy donde la fulanita

me lavo la pichula no más

Estos dos poemas se analizan por sí solos.

También pude leer su libro: Una carta. Y me llamó la atención un poema. Se llama Un clavo.

Dice:

Un clavo

tan gordo que no cupiera

en la tierra.

Me pregunto lo mismo que me pregunté con Nicanor Parra, ¿se estira tanto el elástico? ¿Cualquier cosa escrita puede ser poesía?¿ O estamos al frente de la nula corrección de los textos, es decir, frente a una facilidad bertoniana?

Un poema donde la sátira es completa -a mi juicio- y muy bien lograda es en Also sprach Zaratustra

Así hablaba Zaratustra:

En alemán.

Creo, además, que sería injusto, yo, al criticar a este vate sin sus “fortalezas” y observándolo cobardemente a través de sus debilidades.

Por lo mismo, quería dar a conocer en esta columna un poema de su libro “El cansador intrabajable”, obra que ya parece un mito urbano.

Viejo

Eres

Cuatro

Segundos

Más viejo

Este poema lo analicé en conjunto con el poeta Felipe Gómez-Szmulewicz, y le señalé que un poema relacionado con el tiempo debía desmenuzar hechos, mostrarnos una realidad que quizá no conocíamos y explicarnos algo más sobre el misterioso tema del tiempo. Él, por su parte, decía que hay cientos de poemas que hablan/desmenuzan, y que éste, por su simpleza, era de otro nivel. Que su lectura en cuatro segundos, más lo señalado, era sencillamente de otro mundo. Y que en toda la tradición poética el tema de la muerte es recurrente, tocado, escrito, pero nunca con tanta agudeza y precisión. Se escribe sobre la muerte según Gómez-Szmulewicz por miedo a ella, pero Bertoni nos dice: “¡Ey despierta! Estás más viejo, no hay vuelta atrás”. Le terminé encontrando la razón. En parte.

Otro poema de este libro al cual se le ha rendido culto es:

Viajo mucho

Viajo mucho a piezas

de las que salgo preguntando

que hago con este cepillo de dientes

en la mano

Ese poema no tiene sentido. No demuestra nada, no provoca emoción, no llama la atención, no sigue una línea ni propone otra. Es un escrito que, la verdad, bastante lejos está del deber ser parte de una obra a la cual han nombrado de extraordinaria.

Tomando en cuenta la enorme tradición poética chilena, desde Bello a De Rokha, desde Huidobro a Gladys Thein, etc., ¿el cansador intrabajable alcanza a ser una obra que forma parte de la historia de la poesía nacional? Porque el pueblo lector pareciera darle ese carácter. Yo, por mi parte, rescataría el poema “viejo” e igualmente omitiría la obra en su conjunto, porque no propone, no sigue un curso ni tampoco señala algo diferente en nuestra poesía.

En todo caso, Bertoni hizo una apuesta tremenda: escribir como hablamos, pero escribir como se habla en Chile. Solamente en Chile. La apuesta es gigante, porque las traducciones del escritor serán tremendamente complejas, y, por lo mismo, los escritos de Bertoni no son lo mismo para un chileno que para el común de los colombianos. El chileno los entiende, incluso puede llegar a sentirse identificado, pero el colombiano ni por el carajo entendería. En definitiva, Claudio Bertoni tiene una fina relación con la jerga popular chilena.

Mi afán no es de criticar sin construir. Sólo me hago la pregunta, ¿será tan buen poeta Bertoni? Yo creo que lo mínimo que hay en esta cuestión, es exageración. Se exagera en los lectores cuando elevan la figura del escritor.

Entonces, frente a recursos extrañamente utilizados, frente a tanto lugar común, ante tanta poesía sexual de aparente facilidad, ante tantos elementos cacofónicos y expuestos a un lenguaje extremadamente local, pareciera que uno está en frente de algo pésimo. Pero, por otra parte, observando poemas como “Also Sprach Zaratustra” o como el último que les dejaré aquí, donde la sátira es bien lograda, donde la jerga chilena es completa, donde se provocan emociones… uno se pregunta si estamos leyendo al mismo escritor. Porque tiene cosas extraordinarias el múltiple finalista del Premio Altazor, y escritos que bastante se acercan a lo ordinario, a lo común, a lo escribible.

Les dejo un fragmento de un último poema de calidad del vate que actualmente se hospeda en Concón:

Juntémonos / Los que no tenemos cáncer

Los que no tenemos cáncer, juntémonos y tengamos cáncer

Los que no tenemos sangre de narices, juntémonos y tengamos sangre de narices

Los que no estemos cansados, cansémonos

Los que no estemos muertos, juntémonos

* Tomás Manuel Fábrega es poeta de la revista Puentes Amarillos. Nacido en 1996. Estudia en el colegio San Ignacio El Bosque.

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