Mala clase de educación moral

pizarraEl sistema de financiamiento compartido (FC) de la educación primaria y secundaria en Chile fue cuestionado a nivel nacional por casi un mes, principalmente debido a la discriminación de las escuelas particulares subvencionadas hacia los padres que quieren matricular a sus hijos, dada la capacidad de pago de estas familias. De esta forma, lo que es compromiso con la educación para unos, es una consolidación de la segregación escolar para otros.

Al hablar de la calidad de la educación que se recibe en escuelas con y sin FC, las opiniones son variadas. Para algunos son mejores los colegios en que se admite el FC por sobre aquellos establecimientos que no lo hacen. El debate se hace más interesante cuando los números entran al ruedo, ya que sustentar la opinión con estadísticas pareciera dar más seriedad y objetividad al tema. Pareciera.

Por estar viviendo en Estados Unidos hace un semestre tuve la suerte de ser invitado a exponer sobre el sistema de FC en una clase de un máster en política educativa en la Universidad Jesuita de Philadelphia. Tengo una opinión formadísima sobre el FC, los efectos que está teniendo y hacia dónde nos está llevando, por lo mismo me preocupé de ser objetivo al presentar. La experiencia reveló la profundidad del problema que hemos ido construyendo en Chile en materia educativa, y que llega un punto en que los “datos” simplemente deben ser puestos a un lado.

Al hablar de la calidad de la educación que se recibe en escuelas con y sin FC, las opiniones son variadas. Para algunos son mejores los colegios en que se admite el FC por sobre aquellos establecimientos que no lo hacen. El debate se hace más interesante cuando los números entran al ruedo.

Comencé por explicar cómo a comienzo de los años 80 en Chile empezó a operar el sistema de vouchers en educación (ese cheque que cada niño porta consigo cuando va a una escuela pública-municipal o a una particular subvencionada), antes de que se aplicara incluso en Estados Unidos. Curioso. Luego, en los años 90, se inventó un sistema para atraer más recursos a la educación escolar: el Financiamiento Compartido. Las escuelas particulares subvencionadas tienen un límite para cobrar a las familias, y a medida que el cobro se acerca a ese límite, el Estado va disminuyendo el monto del voucher. Fue ahí cuando surgió la primera pregunta de una estudiante que conocía algo de Chile: ¿El FC lo impuso la dictadura de Pinochet? – No, fue una decisión tomada en democracia- le respondí. Y vino la segunda interrogante: ¿Significa entonces que en una escuela quedan agrupados los estudiantes que pueden pagar la cantidad que el colegio les exige y excluidos los que no? – Así es.  La tercera pregunta: ¿Y el Estado le sigue transfiriendo dinero a esas escuelas? Yo que había hecho todo lo posible por dejar de lado mis opiniones, queriendo transmitir objetivamente los alcances del FC… me empezaba a hundir.

Siguió después una cadena de preguntas que yo no quería escuchar: ¿Y pueden haber colegios católicos que reciban subvención del Estado?  – Sí, claro.  ¿Entonces, podrían éstos eventualmente ser escuelas con FC?  – Sí. ¿Pero no lo hacen, cierto? – Sí, algunos; bueno, más que algunos. ¿Y también los colegios jesuitas? – Sí, también. Aquí llegó la estocada final: ¿Y por qué lo hacen si es a todas luces algo tan poco evangélico separar a unos de otros de acuerdo  a lo que pueden pagar? Después de un rato de intentar -como decimos en buen chileno- “embolinar la perdiz” (¡y en inglés!), me di cuenta que llega un momento en el debate sobre educación en que los datos y los números dejan de ayudar, y para dialogar y afirmar nuestras convicciones debemos ir al nivel de los principios que subyacen nuestro entendimiento sobre el qué y para qué de la educación. Ese día se me hizo más claro que una buena parte de la Iglesia, con nuestro testimonio en este campo, está dando la peor clase de educación moral. Tenemos que cambiar.

Jesuita. Sociólogo y Master en Teología. Hace estudios de doctorado en Educación en la Universidad de California, Berkeley y colabora en la Red de Colegios Cristo Rey en San José, California.

Sus columnas en TAbierto

Artículos relacionados

Importante: Recuerda que, al comentar una columna, aceptas las reglas y directrices de nuestro blog. Todos los comentarios serán sometidos a moderación por parte del equipo editorial.