Una mujer fantástica… y ¿un diputado cristiano?

A fines de mayo, el diputado de Renovación Nacional (RN) Leonidas Romero, miembro de la autodenominada “bancada cristiana por los valores”, profundizó sus dichos en contra de la actriz transgénero Daniela Vega, asegurando que la protagonista del filme “Una Mujer Fantástica” es hombre. Junto con esto, señaló sentirse descolocado con respecto al reconocimiento de la expresidenta Michelle Bachelet y de la mencionada actriz en un listado de mujeres que ayudaron a hacer de Chile un país mejor. El congresista expresó ante esto que “la verdad es que me descolocó, en el mundo cristiano estamos muy preocupados, estamos molestos”[1].

La declaración del parlamentario llamó mucho mi atención y me recordó una corriente epistemológica llamada falsacionismo, fundada por el filósofo Karl Popper. En términos simples, consiste en intentar constatar una teoría refutándola mediante un contra ejemplo. Si no es posible refutarla, dicha teoría queda corroborada, pudiendo ser aceptada provisionalmente, pero nunca verificada. Por ejemplo, por muchos millones de cisnes blancos que veamos, no podremos afirmar que todos los cisnes son blancos. En cambio, si encontramos un solo cisne que no sea blanco, sí podremos afirmar que no todos los cisnes son blancos.

En cuanto a los dichos del diputado, como cristiano, me siento el cisne negro de su afirmación, y ojalá muchas y muchos más también se sientan así. Su declaración llega a ser falsa y no solo eso, sino también peligrosa. Falsa en cuanto no puede, simplemente desde su experiencia, avalar a una comunidad tan grande como lo es la comunidad cristiana, y peligrosa en cuanto hace creer al mundo que su visión individual nos representa a todas y todos, dañando la imagen del “ser cristiano” en el espacio público.

La Iglesia está viviendo una crisis desde hace tiempo, que hoy se desborda y nos llama con urgencia a una transformación en el modo en que llevamos a cabo la misión de contribuir a la construcción del Reino de Dios. Es decir, luchar por hacer justicia para quienes no han sido reconocidos en su dignidad debido a los que hemos construido una sociedad excluyente y marginadora.

Su declaración asume que todos los cristianos estamos de acuerdo en que si alguien biológica o morfológicamente responde a la convención de lo que típicamente entendemos por “hombre”, eso es motivo suficiente para serlo. Con ello, el diputado no considera un elemento fundamental del cristianismo: la identidad. Esta se constituye como una elección o condición, un reconocerse en atributos que responden a lo que realmente somos, como, por ejemplo, nuestros valores, acciones, creencias, corporalidades, etc. Entonces, preguntaría al diputado Romero, ¿cómo es posible ser cristiano si rechazamos la noción de identidad? No se nace siendo cristiano; si bien puede “imponerse” mediante la celebración del bautismo de niños, se configura luego como una elección, debido a que decidimos guiarnos por el estilo de vida de Jesús en cuanto nos reconocemos en él.

El cristianismo es fundamentalmente identidad, debido a que como comunidad nos encontramos en Dios y nos reconocemos en él. Aceptamos la invitación de colaborar en la misión de anunciar  su Reino por medio de la fe y la comunidad. Nuestras diversas maneras de construir el Reino surgen de la particularidad de nuestra persona, valores, tendencia política, corporalidad o, incluso, si afirmas ser hombre o mujer: todas y todos son parte del Reino y eso implica luchar por que sean reconocidos de manera digna y plena.

La Iglesia está viviendo una crisis desde hace tiempo, que hoy se desborda y nos llama con urgencia a una transformación en el modo en que llevamos a cabo la misión de contribuir a la construcción del Reino de Dios. Es decir, luchar por hacer justicia para quienes no han sido reconocidos en su dignidad debido a los que hemos construido una sociedad excluyente y marginadora.

En este contexto, el Papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium (2013) invita a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar su relación con Jesucristo, a dejarse encontrar por Él. Como bien dice el Papa, “no hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor”[2].

Ser cristiano significa reconocerse en el proyecto del Reino de Dios y luchar por él, y eso implica buscar que cada ser humano sea reconocido plenamente como tal sin importar su condición. Un discurso como aquel que expresó el diputado Leonidas Romero, que busca restringir la vida como sinónimo de libertad y dignidad para otro ser humano, no es ser cristiano.

[1] Fuente: Emol.com – http://www.emol.com/noticias/Nacional/2018/05/29/907902/Diputado-evangelico-de-RN-arremete-contra-Pinera-por-destacar-a-Daniela-Vega-en-agenda-de-genero-Es-Daniel-tengo-entendido-que-es-hombre.html

[2] Papa Francisco (2013). Exhortación apostólica Evangelii Gaudium.

Vicepresidente CVX Secundarios Santiago. Estudia Sociología en la Universidad Diego Portales.

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