No olvidemos a Cárdenas

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Rolando Cárdenas (nacido en 1933) avanza cada día hacia el olvido; es como si cada veinticuatro horas su presencia se alejara y se acercara al cementerio poético junto con otros poetas muertos como Rosamel del Valle, Alberto Valdivia, Alberto Moreno y otros tantos que Neruda aplastó mediáticamente; cuestión que nosotros, por desconocer, aceptamos.

Pude leer gran parte de su obra literaria (la escrita), gracias a que alguien tuvo la genial idea de subir sus trabajos a la web. Hoy por hoy sus obras completas no se encuentran por ninguna parte.

Cárdenas perteneció al grupo de poetas de los lares. Desde la aldea y su natal Punta Arenas Rolando se inspiró y transformó la ciudad austral en un espacio perfectamente reconocible para todos quienes somos hasta hoy -y para siempre- sus lectores.

A los poetas se les evalúa por los poemas, no por otras tonteras. Por eso, analicemos algunos de los poemas que Rolando Cárdenas nos dejó; por ejemplo, el destacado poema “Búsqueda”.

A veces es bueno abandonarse al propio olvido
Como si el saber sonreír
Fuera más fácil que morder una fruta

Después nos dice, cercano a finalizar el poema, lo que somos:

Es bueno comprender que estamos hechos de recuerdos,
Un poco de tiempo que crece sin escucharnos
Y de muchas cosas que no comprendemos.

Cárdenas se refiere al mismo tiempo en “El hombre cotidiano”. Dice:

Hay un gesto cotidiano que nos dice:
hay un modo de estar que nos delata,
y siempre el tiempo que nos recuerda quiénes somos.

Como dice Armando Uribe Arce (Premio Nacional de Literatura 2004) los temas mayoritarios de los escritores son: el amor (y su contrario), el poder (y su contrario) y la muerte (y su contrario).

Podríamos decir que si el “tiempo” tuviera un contrario sería base de la poesía en Cárdenas.

Rolando Cárdenas tiene un lírica hermosa y lo demuestra en poemas como “Pájaros silbantes”:

Pájaros silbantes son nuestras silentes lenguas
Que se exilian del rencor
Bajo calmos tiempos desérticos.

La nostalgia es un elemento fundamental en la poesía de Rolando Cárdenas. Podría ser considerada uno de los más importantes elementos en su producción. En su poema “Regreso” del libro “En el invierno de la provincia”, señala:

Un día regresaremos a la ciudad perdida
Como las estaciones todos los años

Luego, fundamenta:

Un pájaro que cruce por la ventana
Nos hará pensar en el bosque de pinos
Donde el viento se revolvía furioso.

Después, de nuevo se refiere al tiempo, y dice:

El tiempo no es más que regreso a otro tiempo.

Y, para finalizar:

Alguien nos reconocerá a la vuelta de una esquina.
Será como venir a saludar desde otra época.

/Un pájaro que cruce por la ventana/ nos hará pensar en el bosque de pinos/. Recordaremos, pensaremos, evocaremos, rememoraremos al ilustre bosque al pasar de un pájaro. Hay nostalgia en Cárdenas, no lo podemos dudar. Menos aún cuando nos habla también de regresar a la ciudad perdida. Es importante recordar; y por eso debemos volver sobre los poemas de un hombre que tanto dio por el fenómeno poético.

Hay un gesto cotidiano que nos dice:
hay un modo de estar que nos delata,
y siempre el tiempo que nos recuerda quiénes somos.

 Es importante también repasar los poemas en prosa (Personajes de mi ciudad, 1964) de Rolando Cárdenas.

Florista

Con la flor en la oreja y el estribillo en la boca, semeja la estación más propicia que ha llegado en su gran canasto de mimbre.

Pasea a todos los jardines en su brazo vigoroso, a todos los huertos, a la tierra misma. Se lleva todos los colores y todos los aromas de una vez en su chorreantes y alegre mercancía. Ella vestirá de fiesta la madera de la fiesta familiar. Estará junto al pan en ese encuentro de los rostros y las manos.

A lo lejos, el grito estentóreo del hombre de las flores rompe en dos la mañana y la calle por donde queda flotando leventemente el mensaje de la estación propicia.

Alguna vez se dijo que el poeta debería evocar buenas y singulares imágenes, es el caso de: /Rompe en dos la mañana y la calle/.

El poeta de Punta Arenas fue militante del Partido Comunista; su sensibilidad iba más allá del campo poético. Tenía entonces una especial sensibilidad para/con el otro.

Publicó una serie de trabajos de poesía como: Tránsito breve, Personajes de mi ciudad (Prosa), Poemas migratorios y, el póstumo, Vastos imperios.

Su gran amigo Jorge Teillier declaró: “Es uno de los pocos poetas sin poemas malos” Y creo, releyendo esos versos de Don Rolando, aquí, en esta sucia pero hermosa capital, que Teillier no se equivocó.

Por favor no olvidemos a Cárdenas, para sobrevivir este planeta aún necesita a la poesía y a poetas mayores. Cárdenas es uno de ellos.

* Tomás Manuel Fábrega es poeta de la revista Puentes Amarillos. Nacido en 1996. Estudia el tercero medio en el colegio San Ignacio El Bosque.

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