Por qué no creerle a Parra

(cc) r.tirapeguy

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 Si vas a decir lo que quieres, también vas a oír lo que no quieres”.

Alceo de Mitilene.

                                                               

Estoy con Nicanor Parra en los

dominios de la poesía

tratando de entender la “antipoesía”

y no me llegan las imágenes ni los signos

ni el sueño de su voz, solo veo lo inacabado

en palabras efímeras, mientras las derrite la tarde

Jorge Teillier

(En supuesta carta a Enrique Lihn)

Propiedad de: “Librería libros del ayer”.

 

Existe poesía negra (la mandrágora), poesía melancólica, poesía erótica, incluso… poesía rosada. Esto último es lo que plantean los seres más alejados al fenómeno poético. En fin, concluyamos que la poesía existe. Y desde Homero hasta nuestros días, la poesía ha sobrevivido.

Existe también el poeta. Quien es un ser marginal, un ser olvidado y la oveja negra en la familia literaria. Pero apenas mueren los poetas, son venerados (algunos) y aparecen en billetes, plazas, estatuas… y así, existen miles de ejemplos de culto al poeta muerto. El poeta vivo, por su parte, conoce durante su existencia la realidad del fracaso y la miseria.

La poesía jugaba sola, se parafraseaba por sí misma. El poeta vivía y no conocía un ser que se le antagonizara, sólo una verdad: la ignorancia. Mas, para 1954 nació la Antipoesía y nació con fecha de vencimiento. Ya que su propio creador, cree que él y sólo él, es la Antipoesía. Entonces el enemigo de la poesía vino a este mundo, llegó con carácter humano.

Parra encarna el fenómeno antipoético y es un desastre, si por desastre entendemos según la RAE:

1. m. Desgracia grande, suceso infeliz y lamentable.

2. m. Cosa de mala calidad, mal resultado, mala organización, mal aspecto, etc. 

Parra se cree poeta y declara lo más fácil y sencillo: Soy antipoeta. Es decir, que si él fuera futbolista, sería Arturo Vidal -que creó el desorden en el fútbol-. Parra inventó el desorden en el campo poético. Es complejo creer que si él fuera cocinero, haría suya la anti-gastronomía, si fuera músico crearía la anti-música. Simple, y rápido. Crear lo contrario a lo que existe. No se necesita mucha imaginación y menos consistencia. Un niño de tres años crearía la antipoesía, y con el perdón de los niños.

Pero veamos el lado bueno de Parra (por un momento). Es valiente, es muy difícil crear algo tan drásticamente absurdo y defenderlo. Toda una vida, llena de críticas y elogios. Parra es una influencia, es la principal influencia de un escritor de enorme calidad como es Roberto Bolaño y de generaciones de jóvenes poetas de Latinoamérica toda.

Repasemos un par de poemas de Parra (Poemas y antipoemas[1]) su único libro con ribetes de dignidad.

Es olvido.

Tiene razón, mucha razón la gente

Que se pasa quejando noche y día

De que el mundo traidor en que vivimos

Vale menos que rueda detenida.

Y termina diciéndonos:

Sólo sé que pasó por este mundo

Como una paloma fugitiva:

La olvidé sin quererlo, lentamente,

Como todas las cosas de la vida.

Es olvido es un poema histórico, el cual trata de una joven amiga (del hablante lírico) que desaparece.  Hay rima, y buena rima. Original, precisa. Este poema ha sido incluido en diversas antologías, entre la que destaca la hecha por Jorge Elliott[2].

Otro poema de nivel de Parra es Hay un día feliz.

VUELVO

 

A recorrer me dediqué esta tarde

Las solitarias calles de mi aldea

Acompañado por el buen crepúsculo

Que es el único amigo que me queda.

Hay un día feliz también ha sido incluido en bastantes antología. Y trata de que el hablante lírico vuelve a un pueblo donde alguna vez vivió. Es un poema bastante nostálgico.

Hagámonos una pregunta: ¿En qué ha aportado Nicanor Parra a la Literatura? Bolaño creó el infrarrealismo, nos salvó -dicen algunos- del Realismo Mágico. Cortázar nos trajo los Cronopios y demases. Y así, muchos escritores han sido un real aporte para la poesía/literatura. Parra no ha aportado nada y el mismo lo sabe, y lo responde en una entrevista concedida (una de las pocas que su orgullo le dejó conceder). “¿En qué he aportado yo? Nada”. Así lo dijo el ídolo poético de muchos. Incluso le preguntaron en qué aportaba “la antipoesía”, y él respondió: “¿En qué he aportado yo?” Es decir, la antipoesía es él y solo él. Personalismo.

Respecto a sus premios, me afirmaría en las palabras del escritor Alejandro Lavquén al momento que Nicanor Parra ganó el Cervantes[3]. “Me parece bien, pero no era mi candidato”. Está bien que Parra sea leído, nunca he planteado que se deje de hacer esa actividad. El punto es no creerle.

Por qué no creerle a Nicanor Parra. (Expondré los puntos y después me explayaré).

1. Porque plantea una ambigüedad es poeta y no lo es.

2. Su vanguardia supuestamente poética no tiene ni bases ni principios.

3. Redujo la poesía al absurdo.

4. Reduce la poesía a lo cómico.

5. Su revolución es auténtica, mas no verdadera

  • Parra no es poeta, por una cuestión muy simple: No hace poesía. Él mismo lo dice, lo que crea, lo que imagina, es Antipoesía. Alejémonos de las dudas y digamos, firmes y claros que don Nicanor Parra no  es poeta.

Vayamos nuevamente al diccionario, y busquemos qué significa, literalmente, poeta:

1. com. Persona que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas.

2. com. Persona que escribe obras poéticas.

¿Hizo poemas? Sí. Es el caso de “Poemas y antipoemas”. El mismo título lo dice y quedamos fuera de toda interrogante. 1954 era un entonces, donde podíamos confiar en los nombres de las obras de Parra. Todavía el sarcasmo no lo consumía. Entonces Parra fue poeta. Ya no lo es.

La poesía de Parra murió porque se la tragaron los “Artefactos” y los antipoemas. Parra marchó solo y desnudo, hacia el convertirse en un Antipoeta por excelencia. Un nuevo tipo de artista.

  • Acerca de su “vanguardia” Si supusiéramos que la creación de Parra es una vanguardia poética (movimiento no es ni por el carajo). Tendríamos que admitir que sus principios son obsoletos y casi inútiles. 

¿Qué dice Parra que es la Antipoesía? Lenguaje popular y contradicción. 

Hay que hablar como se escribe y escribir como se habla. Pensó Parra.  Es como decir cocinar como se come, y comer como se cocina. La lectura es  el “cómo se come” y la escritura es el acto de cocinar.

Si el objetivo de Parra era que el pueblo pueblo, lo leyera… fracasó. Si el objetivo de Parra era que el pueblo lector lo digiriera, en algún caso, salió victorioso.

Parra plantea también que la antipoesía es un mero acto de contradicción. Que no hay problema con contradecirse. Pero claro, que para mí, contradecirse está mal. Uno vivirá siempre con inconsecuencias, inconsistencias, pero no por eso tomará como bandera de lucha la contradicción.

Quiere decir que para Parra el creerse poeta y antipoeta a la vez, no es un problema. Así es y así será. Creerá él.

  • Parra redujo la poesía al absurdo. En lógica hay algo llamado la reducción al absurdo. Es un argumento muy usado en matemáticas. Se trata de que una proposición es verdadera porque si no fuera así, conduciría a una contradicción.

Ejemplo: Hay un perro vivo. Supongamos que está muerto. Eso es reducir al absurdo. Parra hizo lo mismo con la poesía, pensó en su muerte y concluyó que debía nacer la antipoesía. Como matemático y físico que es, nos trajo la antipoesía al mundo luego de un ejercicio de lógica matemática.

  • Parra redujo la poesía a lo cómico. El antipoeta trata de hacernos reír, y lo logra. Nos reímos y nos anti-reímos con él. ¿Pero es ése el objetivo de la poesía? ¿Morirnos de la risa? No creo. Nos podremos reír más de una vez, pero de que aquello ocurra a ser un objetivo hay bastantes kilómetros de distancia. 

Quisiera analizar un antipoema: El Premio Nobel[4] 

El Premio Nóbel de lectura

Me lo debieran dar a mí

Que soy el lector ideal

Y leo todo lo que pillo

Y sigue:

Leo los nombres de las calles

Y los letreros luminosos

Y las murallas de los baños

Y  las nuevas listas de precios

Concluye con:

Por eso pido que me den

El premio Nóbel de Lectura

A la brevedad imposible

  • Acerca de la revolución. Seré claro, Parra revolucionó el campo poético. Es un revolucionario. Pero no todas las revoluciones deben apoyarse y no todas son verdaderas. La de Parra es auténtica, sí, es a la chilena, está  hecha por un hombre nacido en Parral,  por un profesor. Es primerísima y llena de soledades. Es, realmente, auténtica. Y consistente. Parra creyó en su proyecto. Y va morir creyendo en él, ha luchado por él. Si hubiera un Premio Nobel que entregarle a Parra sería el de la constancia. El del esfuerzo no, porque la mayoría de sus antipoemas son descuidados y flojos.

Este punto se relaciona con el segundo, la revolución de Parra no es verdadera porque no tiene bases ni principios. Y es personalista. La Revolución la hacen los campesinos con sus tierras, los pobres con su hambre de batalla, no un solo hombre. En poesía pasa lo mismo, una revolución la hace un colectivo. Un movimiento. Es el caso de La Mandrágora (los surrealistas chilenos) quienes batallaron fuertes contra el poder y Neruda. Y junto a los poetas franceses, revolucionaron la poesía con un inconsciente que se elevaba y dejaba al consciente atrás.

Me gustaría analizar más antipoemas de Parra, como su: Arte Poética I

1% de inspiración

2 de transpiración

& y el resto suerte.

Qué estupidez creer que la poesía es “suerte”. La poesía no es bohemia, la poesía es constancia, disciplina y trabajo. Es poeta un lector ávido. Es poeta un escritor constante. Es poeta un lector y escritor disciplinado.

Otro antipoema es: XVIII

RESPETEMOS las luces del tráfico

cuántas desgracias no se producen en nuestro país

por no respetar las luces del tráfico

cientos o miles de accidentes al año

muchos de los cuales podrían evitarse perfectamente

con un poquito de espíritu práctico

que les cuesta detener el vehículo

basta frenar en vez de acelerar

las luces rojas se ven desde lejos

nadie puede decir que no las vio

lo que falta al común de los mortales

es un poco de buena voluntad:

arrodillémonos como buenos chilenos

a rezar por las víctimas inocentes

que provoca la negligencia culpable

de conductores ebrios o neuróticos

y comprometámonos ante el Altísimo

a no violar jamás el Reglamento de Tránsito

quien apurado vive apurado muere

por no perder una mínima parte

resultamos perdiéndolo todo

Ese poema cualquiera lo podría escribir, no provoca sentimientos, no provoca imágenes, no llama la atención, no hay metáforas sobre-trabajadas, no hay nada interesante. Lo único que produce es piedad para-con Parra. Por ser tan noble y preocuparse en algo supuestamente poético de que nos preocupemos de las luces del tráfico. Los últimos versos intentan ser provocativos, pero no llegan a serlo.

Y seamos justos, analicemos también un artefacto.

Artefacto

 

 

 

 

 

 

Allí se contradice una vez más: “Todo es poesía, menos la poesía”. Entonces podríamos decir que según Parra la ignorancia es poesía, los libros con precios despilfarrados son poesía,  pero la poesía no es poesía. Lamentable lo dicho por el Premio Cervantes Nicanor Parra.

Hay gente que me dice “pero si Parra es ‘Noble’, bueno, benévolo. No ataca y tú, lo atacas”. Pero Parra no es una santa paloma y en su libro “Manifiesto” dijo esto:

Nosotros condenamos

y esto sí que lo digo con respeto

la poesía de pequeño dios

la poesía de vaca sagrada

la poesía de toro furioso

En mi conclusión la “vaca sagrada” es Pablo Neruda, el “toro furioso” es Pablo de Rokha y el “pequeño dios” es Vicente Huidobro. Animaliza a los poetas. ¿Eso no es una ofensa? Parra no solamente ofende, sino que dice que  además “condena”.

Sí, la literatura no es una batalla de seres inofensivos. La literatura es una guerra de perros y perras. Cada uno con su verdad y el deseo de un mundo, mejor.

Es bien sabido que la poesía es un concepto subjetivo, ni Bolaño supo responder en “La belleza de pensar” qué es poesía. ¿Pero alcanzará a estirarse tanto el elástico? ¿Será parte del fenómeno poético la sátira eterna? No lo creo. Las palabras reunidas no puede ser poesía, la poesía es metáfora precisa y palabra exacta. No puede decirnos un escultor que un adoquín en una calle es un adoquín, y que en un museo es arte. Parra no puede decirnos  que su forma de hablar es arte porque está congregada en un compilado, en un libro. Es para pensarlo varias y largas veces.

De algo que estoy seguro es que Parra (original), atacaría con la misma “condena” que usó contra Neruda, de Rokha y Huidobro a su actual personalidad. Porque Parra ha entrado al establishment y, perjudicialmente para él, el ahora es “La vaca sagrada” o el “Pequeño dios” ya que hay gente que llega hasta a declarar que aprendió a leer gracias a este sujeto antipoético. Lo mismo que Fidel Castro (original) atacaría a Fidel Castro actual. Por burgués, por tirano.

Lo de Parra es una “coraza”; usa la sátira constante, el sarcasmo y la ironía. Para no mostrar su verdadera personalidad. ¿Qué pensarían ustedes de un amigo(a) que siempre usa la broma, el chiste? ¿Oculta algo? Claro que sí, sus miedos y sus aspiraciones. Debería pasar lo mismo con el lector y Nicanor Parra. Porque la poesía también es una conversación entre lector-escritor. Y Parra algo nos oculta algo. Algo esconde.

¿Pero cómo habrá sido la poesía antes de 1954? Para que saliera Parra y quebrara todos los moldes. Quizá muy aburguesada, quizá muy tranquila y poco combativa. Quién sabe. Esto lo deberíamos reflexionar, qué pasó con la poesía y la historia. Para que Parra haya surgido.

Me disculpan si fui muy duro, pero creo que esto es mínimo. Parra es mucho más ofensivo con la poesía que yo, en este humilde acto de plantear una verdad.  Recuérdense la fábula del “Rey desnudo”.

Parra dijo: “Llore si le parece, yo por mi parte me muero de la risa”. Lo suyo es para llorar, lo escrito por Nicanor Parra es “para llorar”, como diría Vicente Huidobro.

Quizá Parra no quería que le creyéramos. Quizá las letras que caían de su mente, no eran hechas para ser creíbles. El asunto es que sin vacilar un punto (parafraseando al antipoeta) debemos creer que lo que plantea Parra es verdadero.

* Tomás Manuel Fábrega es poeta de la revista Puentes Amarillos. Nacido en 1996. Estudia el tercero medio en el colegio San Ignacio El Bosque.


[1] 1954 – Poemas y Antipoemas, Nacimiento, Santiago. 

[2] 1957-Antología crítica de la Nueva Poesía Chilena.

[3]  Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes. Parra lo recibió el año 2011.

[4] 1985 – Hojas de Parra 

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