¿Quiere sobrevivir? ¡Endéudese!

(cc) editorial.tudecide.com

Que la pobreza es un fenómeno explicable multidimensionalmente y que tiene sus causas en múltiples factores, es algo que saben todos quienes leen esta columna. Y de sobra.  Que esto se estudia en abundancia, también. Para muchos es materia conocida, y por ello aquí quisiera ser medianamente específico en proponer un tema que busque aportar con algo diferente a nuestra reflexión sobre los problemas sociales que afectan particularmente a los más pobres.  Propongo pensar el tema del crédito dado/asumido por los más vulnerables en Chile.

Algunos datos para llegar al punto rápidamente.

1. Los y las más pobres en Chile, más que nunca antes en la historia, tienen acceso al crédito de casas comerciales, muchas de las cuales son bancos disfrazados precisamente para ese segmento de la población. Hasta ahora, ningún reproche moral ni condena. Existen y dan crédito. Punto.

2.  El crédito -postulan algunos-, debiese ser un derecho universal, asegurado por el Estado.  El conocido economista y “banquero de los pobres”, Muhamad Yunus, apela por este derecho en la línea del emprendimiento: asumir créditos con el fin de invertir. Sin embargo, con lo que no estaría de acuerdo Yunus es que ese crédito fuera para el consumo.

3. No tener un crédito de consumo es limitar (¡aún más!) las posibilidades de los pobres para moverse en una sociedad como la nuestra, y, en algún caso, agregar una nueva variable para medir la desigualdad. Imagíneselo: mientras en el 10% más rico el 100% tiene acceso a crédito, en el 10% más pobre solo el 20% lo tiene. Mala cosa.

4. La importancia de un bien de consumo para una familia no es una cosa menor.  El esfuerzo detrás de un grupo familiar para tener, por ejemplo, un televisor mejor, no puede ser per se -ni menos  porque se trate de pobres-, algo reprochable por quien tiene todos los bienes asegurados. No me corresponde a mí (y hablo literalmente de mí, que no soy pobre), juzgar el uso que otros hagan de su dinero.

Ahora bien, ¿qué pasa si ese consumo es para alimentarse? ¿Qué pasa si casas comerciales (que se dedican a vender calcetines y batidoras), dan crédito a una persona para que compre los alimentos para la subsistencia familiar en otra casa comercial?

Planteo estas preguntas no “por si pasa” sino porque pasa. En un centro de formación y capacitación para trabajadores pobres que los jesuitas tenemos en Chile (INFOCAP), les preguntamos a todas y todos los alumnos en qué usaban sus tarjetas de crédito. El 48% nos dijo que la ocupaban en la compra de alimentos. Estos mismos alumnos, a través de la encuesta nos dijeron que el sueldo mensual que consideraban mínimo para un trabajador por una jornada completa de trabajo era de 263.000 pesos (500 dólares) lo cual en Chile deja a una familia de cuatro personas en el límite de la pobreza.  Señalo esto último, pues hace el problema más serio aún.

Cada uno haga su juicio. Yo hago el mío: Creo que estos datos hablan de una sociedad mal hecha, donde muchas decisiones van siendo mal tomadas. ¿Cómo puede ser que a una persona en condición de pobreza, que tuvo precarias atenciones educativas en su infancia (no me refiero a la cercanía familiar, pues ahí es muy delicado poner números), una educación segregada y de mala calidad, sin formación superior, que probablemente (como el 70% de los pobres) trabaje todo el día y sea pobre, etc., etc., le digamos que ahora, además, para comer tiene que pedir crédito y, derechamente, endeudarse?

La espiral de pobreza y las posibilidades de perpetuarse en esa situación producto del crédito aumentan, pues el pobre va cargando una mochila con “otro peso más”, el cual es cada vez más difícil descargar. Una sociedad estructurada de modo tal que tolera que estas cosas sucedan, es, sin rodeos, una sociedad inmoral. Una sociedad en la que el valor del hombre y su dignidad no están al centro, es desde todo punto de vista una sociedad reprochable, que lo único que hace es ir acumulando las frustraciones de los más pobres.  ¡No hay derecho!

La encuesta se puede ver en http://www.infocap.cl/web/wp-content/uploads/downloads/2011/09/Tarjetas_Usos_y_Abusos.pdf

Jesuita. Sociólogo y Master en Teología. Hace estudios de doctorado en Educación en la Universidad de California, Berkeley y colabora en la Red de Colegios Cristo Rey en San José, California.

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