Suspendidas las clases por lluvias

(cc) Jarosław Pocztarski

(cc) Jarosław Pocztarski

Suspendidas las clases por lluvias… porque las lluvias vuelven a demostrar que el sistema educacional no educa lo suficiente como para construir una sociedad más justa y más humana. Porque finalmente no es cierto aquello que “cuando llueve todos se mojan”.

Se suspenden las universidades porque egresan profesionales que durante años no han podido encontrar el rostro del otro en sus puestos de trabajo. Arquitectos y urbanistas que permiten viviendas de 50 m2. y menos, sin ventilación y con poca luminosidad. Abogados que no tienen escrúpulos para velar por los derechos y utilizar las leyes en beneficio de los que explotan a otros. Médicos que cosifican a sus pacientes y se olvidan de que el ser humano es algo más complejo que el resultado de un examen o una radiografía. Profesores que no se detienen en sus estudiantes y que sólo hacen su clase buscando que otros medien por ellos. Periodistas, teólogos, economistas, ingenieros, etc., etc. (Mi especial reconocimiento a aquellos sobrevivientes que sí mantienen sus ojos atentos a pesar del adoctrinamiento y ojalá no claudiquen en sus puestos de trabajo)

Suspendidas las clases en las universidades porque ellas no están contribuyendo a la formación de los ciudadanos y profesionales que nuestro país, nuestro continente y nuestro mundo necesita.

Suspendidas las clases en los colegios, porque se han olvidado de formar a los estudiantes de manera firme y cariñosa; porque finalmente la vida siempre pasa por fuera de la escuela y no logra entrar a las salas, y en los patios cada vez más se reproducen los sistemas de enajenación tecnológicos y no el debido encuentro entre seres humanos. Suspendidas las clases en los colegios, porque el MINEDUC esta evaluado la forma de empoderar a los colegios en su rol formativo, para permitir a través de ellos una necesaria reeducación de los padres para que éstos no se desentiendan de sus roles, y en conjunta complicidad mejoren la labor educativa que ellos tienen.

Suspendidas las clases en la Región Metropolitana, porque nos seguimos mirando el ombligo y nos olvidamos de que Santiago no es Chile. La lluvia hace agua el orgullo de la metrópolis capitalina.

Suspendidas las clases porque de una vez por todas nos vamos a detener a pensar y a ejecutar la educación que realmente necesitamos… ah, ¿no?… la lluvia no alcanzó para tanto…

¿…sólo las inundaciones de siempre? ¿Y mañana seguirán las universidades y los colegios en lo mismo?… ah, bueno.

Estimado San Isidro:

Ruego que la próxima lluvia permita no sólo dejar tranquilos a los ecologistas de fin de semana que gozan con ver la cordillera limpia -panorama que, por cierto, siempre es de una gran belleza- sino también a los que somos más radicales y esperamos que tus lluvias limpien nuestro país de tecnócratas, de abusadores, de malos políticos, de falta de voluntades, de mis propios vicios, de… ¡tantos lugares por donde deben escurrir tus aguas!

* Ignacio es licenciado en Filosofía por la Universidad Alberto Hurtado, y trabaja como profesor en el colegio San Ignacio El Bosque, de Santiago. 

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