Transmigrando a la “tierra prometida”

(cc) Jaume d'Urgell

De acuerdo con la ONG mexicana PRODH, en ese país, cada año son secuestrados 22 mil transmigrantes. Son, en su mayoría, centroamericanos que viajan centenares y centenares de kilómetros buscando llegar a Estados Unidos. Las cifras son escalofriantes. Seis de cada diez mujeres sufren de abuso sexual, y cientos de ellos son asesinados por grupos de la delincuencia organizada. Se calcula que la industria del secuestro a migrantes en México tiene ganancias de hasta 50 millones de dólares anuales.

Ante estas cifras alarmantes, centros de derechos humanos mexicanos y extranjeros han iniciado una campaña que exige al gobierno de ese país la creación de una visa temporal de protección para los transmigrantes. Esto se debe a que la razón principal del problema radica en la carencia de visa para cruzar el país, lo que obliga a los transmigrantes a viajar a través de rutas clandestinas hacia los Estados Unidos de Norteamérica. Estas rutas son conocidas por grupos de criminales que  a diario emboscan a las y los migrantes.

La gran mayoría de ellos cruza el país viajando de manera oculta en el tren de carga conocido como “La Bestia”, llamado así por la cantidad de hombres y mujeres que han perdido la vida al caer del tren, o por los cientos de ellos que han perdido alguna parte de su cuerpo.

Rostros llenos de fe y esperanza, rosarios colgando sobre sus cuellos, imágenes de la virgen de Guadalupe tatuadas sobre sus espaldas, son los que a diario buscan llegar a la “tierra prometida”. “¿Por qué no te regresas mejor a tu país?”- le pregunté a un hondureño de 18 años de edad- “para qué, -me contestó- yo sueño con comprarle una casa a mi mamá; quiero que mis hermanos vayan a la escuela, yo se los prometí y se los voy a cumplir”.

Las ganas de vivir que transpiran y su capacidad para afrontar el peligro de cruzar el territorio a pie y con las bolsas vacías, hace experimentar reverencia ante esos corazones llenos de anhelos y pasión por la existencia. ¿De dónde sale tanta fuerza de estos hombres y mujeres, en su gran mayoría obreros y campesinos? ¿Qué los mueve a arriesgar su vida de esa manera? Jesús de Nazaret entregó la vida por lo que más amaba, puso todo lo que estaba de su parte por mejorar las condiciones de vida de los pobres de su tiempo, de sus amigos, de sus familiares ¿Acaso los migrantes son los nuevos nazarenos en busca de un mejor mañana para la humanidad?

Su lucha interpela a cualquiera que se topa con su rostro, los ojos del corazón no pueden  esquivar sus miradas llenas de misericordia y compasión; compartir un pedazo de pan con ellos transforma la existencia. La vida ya no es igual, surge un fuego que quema dentro, que toca las entrañas. Las palmas de las manos exigen movimiento, la oración del nazareno en el huerto se actualiza. Los transmigrantes son hombres y mujeres que a diario toman el cáliz del amor en sus manos, dicen sí a la vida y apuestan por una vida mejor…

60 días para cruzar México en transporte público, por rutas seguras, 60 días de protección. La posibilidad de transformar esa realidad injusta e inhumana está en las manos de todos. La presión internacional es muy importante. Para mayor información sobre la propuesta o sumarse a ella, favor de contactar a Stephanie Erin Brever vía a internacional@centroprodh.org.mx

Mexicano. Abogado. Estudiante jesuita en la etapa de Teología.

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