Una sola melodía (y mar para Bolivia)

A muchos nos pasó cuando chicos que estábamos peleando o discutiendo con algún hermano por un objeto. Cada uno daba sus razones de por qué se tenía que quedar con él: “es mío”, “yo lo vi primero”, “a mí me lo regalaron”, etc. De pronto llegaba el papá o la mamá y decía: “para que no peleen, yo me lo voy a quedar, o se lo voy a dar a su otro hermano”. Con desconcierto nos quedábamos callados y confundidos por la sorpresiva decisión; pero se acababa la discusión, uno miraba al hermano y se ponía a jugar otra cosa.

En marzo de 2008 comenzó en la Corte Internacional en La Haya, el juicio entre Perú y Chile para determinar el límite de la frontera marítima entre los dos países. Chile arguye en su defensa los tratados limítrofes internacionales firmados en 1952 y 1954, mientras que el Estado peruano señala que la frontera debe estar delimitada por una línea equidistante a las costas de los países, y no paralela.

Hace pocas semanas Perú presentó su contramemoria al tribunal internacional, pero luego Chile podrá también presentar sus descargos. Entre medio de todo este proceso, ambos países coquetean con Ecuador para que los apoye en su defensa, mientras esperan el fallo final que ocurriría dentro de dos años.

¿Qué relación tiene esas peleas de niños? Hasta el momento ambos países ofrecen argumentos para afirmar que su postura es la correcta. Los abogados encargados de defender a ambas partes, encontrarán que sus argumentos son muy legítimos, tal como uno opinaba al discutir con un hermano. Lo esperable es que el tribunal de La Haya dé la razón a uno de los dos países, y el juicio se termine ahí. Ambos estados han dicho públicamente que acatarán el fallo, del mismo modo que aceptábamos la decisión de nuestro progenitor.

Sin embargo, en este juicio no aparecerá la mamá para dar el territorio marítimo a un tercero. ¿Qué pasaría si ambos países acuerdan otorgarle esa porción de mar a Bolivia? Es más, se podría otorgar una salida soberana al país altiplánico y así recomponer relaciones entre los tres países, para sanar las divisiones que ha provocado la Guerra del Pacífico. En octubre de 2010, Perú amplió el convenio que tenía con Bolivia desde 1992, cediéndole una zona franca industrial y comercial. Por otro lado, el gobierno de Sebastián Piñera se ha mostrado dispuesto a seguir avanzando en las relaciones con Bolivia, mediante la “Agenda de los 13 puntos”, observando de manera especial el tema marítimo.

¿Por qué aferrarnos al pasado para mantener una porción de mar, cuando podemos recomponer relaciones y mirar hacia el futuro? Quizás nuestros argumentos para el territorio marítimo en cuestión sean muy válidos, pero acordémonos que lo que quería nuestra madre era que nos relacionáramos sanamente y que no siguiéramos peleando. Siendo generosos podremos decir que “será más lo que nos une, que lo que nos separa” y así podremos bailar “con cuerdas separadas”, pero en una sola melodía.

Perú tiene más de 3.000 kilómetros de costa, mientras que Chile más de 6.000 kms. Bolivia, luego de la Guerra del Pacífico, quedó con cero. ¿Será mucho pedir?

Estudiante jesuita, cursa estudios de Teología en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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