Ustedes, ¿de qué están cansados?

10270794_10152622225842408_7721155366022433909_n (1)En México, ante un escenario de injusticia y corrupción estatal que se hizo evidente una vez más con la reciente desaparición forzada de 43 estudiantes, la pregunta sobre qué nos toca hacer a los ciudadanos de a pie, se ha instalado en la conciencia ciudadana y sin respuestas claras. Sin embargo, hemos salido a manifestarnos a la calle para hacer evidente lo que sí sabemos: No estamos dispuestos a tolerar un día más el estado de impunidad nacional. Reconocemos que la esperanza está fundamentalmente centrada en la capacidad de la sociedad civil de realizar acciones concretas. Una sociedad que está enfrentada a una minoría nacional que ocupa cargos de responsabilidad pública, y que está cegada por sus intereses personales.

En el territorio mexicano nombrar la palabra “políticos” es pensar inmediatamente en corrupción, enriquecimiento ilícito, prepotencia y cinismo. Ser diputado o senador del país se ha vuelto una profesión difícil de justificar en el actual “orden” social, sobre todo por la ineficiencia de su trabajo. Por desgracia, decir “juez”, “policía” y “militares”, nos remite al mismo imaginario de desolación. El escándalo del modo de vida de los políticos y la corrupción del sistema de justicia mexicano, nos ha sumido a una gran parte de la ciudadanía en un estado de hartazgo, acompañado de un sentimiento de impotencia.

En México, nombrar la palabra “políticos” es pensar en corrupción, enriquecimiento ilícito, prepotencia y cinismo. (…) El escándalo del modo de vida de los políticos y el sistema de justicia mexicano, nos ha sumido a una gran parte de la ciudadanía en un estado de hartazgo, acompañado de un sentimiento de impotencia.

También nos reconocemos atrapados en un sistema fiscal que nos obliga a pagar el sueldo de los congresistas y del aparato judicial del cual nos quejamos. Estamos cansados de ser testigos de violaciones sistemáticas a los derechos humanos y que las comisiones estatales obligadas a velar por estos derechos solo puedan emitir recomendaciones a las autoridades responsables. ¿Qué sentido tienen estas instituciones si no pueden dictar sentencias?

Estamos hartos de que la mayor difusión de noticias en el país se concentren en dos medios de comunicación: Televisa y Tv Azteca. Nos llena de rabia cuando el Gobierno Federal clausura radios comunitarias e indígenas con la excusa de la ilegalidad, apelando a trámites administrativos llenos de vicios y con requisitos que para las comunidades resultan imposibles. Nos preocupa que en el país, ejercer la profesión periodística sea una de las más peligrosas a nivel mundial. ¿Se puede vivir en democracia sin medios de comunicación libres y sin pluralidad de voces?

Nos indigna saber que en México organizaciones como Amnistía Internacional sigan documentando casos de tortura por parte del Estado.

Estamos cansados de las licitaciones públicas simuladas.

También nos sentimos violentados cuando constatamos que los bancos que operan en el país, tienen tasas de intereses y comisiones más bajas en sus sucursales ubicadas en estados europeos. ¿Por qué a los mexicanos nos cobran más y en los países desarrollados dan más facilidades de financiamiento?

Nos alarma la situación que denuncia el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario sobre el negocio del agua, que posibilita la Comisión Nacional del Agua, y que lleva consigo el despojo de manantiales y ríos a comunidades campesinas, y en los casos más extremos a su desaparición. En esta misma línea, nos cuestionamos por qué países como Japón y Estados Unidos promueven políticas arancelarias que protegen a los productores agrícolas de sus naciones y en México se hace todo lo contrario.

Queremos saber qué hacen los embajadores mexicanos por el país.

Estamos cansados de los sistemas de transporte insuficientes y de mala calidad. ¿Por qué se privilegia al automovilista y no los metros, tranvías, rutas de bicicletas donde nos movemos las mayorías? En las grandes ciudades es deshumanizante esta situación.

Nos preguntamos si la educación en el país nos forma para la creatividad y para generar nuevos conocimientos que solucionen los problemas más inmediatos de nuestra sociedad. Asimismo, queremos saber qué efectos concretos tienen los trabajos del  Sistema Nacional de Investigadores.

Ante tanta confusión nacional, tener claridad de lo que queremos será indispensable para poder encontrar soluciones. A ti, ¿qué te tiene cansado? Es necesario socializar las preguntas y las razones que nos tienen en el fastidio colectivo. Por ahora, manifestarnos es clave en la transformación del país. Las soluciones vendrán después. Hoy es necesario reconocernos en la plaza pública, en el auditorio, en las salas de juntas o, al menos en la red. Devolvamos a las calles su vocación: permitir que caminemos… pero tranquilos.

Mexicano. Abogado. Estudiante jesuita en la etapa de Teología.

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