Vía Crucis en Villa Grimaldi

* Boris Hau es Abogado y miembro del Observatorio de Justicia Transicional de la Universidad Diego Portales

 

“Al llegar allá lo primero fue una especie de operación para preparar supuestamente nuestro fusilamiento como grupo. Nos hicieron avanzar en filas, darnos vuelta, incluso uno tuvo el cinismo de decir: bueno, aprovechen que aquí hay un cura, si alguno quisiera confesarse tiene la oportunidad de hacerlo. Me acuerdo que un chiquillo se quebró, empezó a gritar desesperado.”[1]

El relato corresponde al padre Ronaldo Muñoz sscc, detenido, torturado e interrogado en Villa Grimaldi en 1975. El cura Ronaldo había llegado, luego de realizar un doctorado en teología en Alemania, a vivir como un poblador más de Malaquías Concha, una población de la zona sur de Santiago. Lo que vivió el padre Ronaldo junto al grupo de pobladores fue la realidad que muchas personas debieron afrontar durante los años de la dictadura en Chile: la prisión política y la tortura. El cura Ronaldo estuvo detenido en el lugar que fue el centro de operaciones de la DINA en Santiago, una casa quinta testigo de los horrores que cometieron agentes del Estado contra mujeres y hombres que, indefensos ante sus captores, debieron afrontar la tortura y la muerte. El cura Ronaldo no sólo fue testigo de la precariedad de las poblaciones, sino que vivió la prisión y represión que sufrieron muchos pobladores. Este lugar de tanta desgracia, hoy es un Parque por la Paz. Villa Grimaldi se ha transformado en un sitio de Memoria.

Cada Viernes Santo, Villa Grimaldi es la estación final de un Vía Crucis que ya ha pasado por otras calles de Peñalolén. Se culmina esta peregrinación con la Pasión y muerte de Jesús en el mismo lugar donde tantos murieron hace sólo algunos años. Concurren a este peregrinaje comunidades de distintas partes de Santiago, miembros de agrupaciones de derechos humanos, religiosas y sacerdotes. Se hacen presentes religiosas pobladoras, como la hermana Karoline Mayer, sacerdotes obreros, como Mariano Puga y el jesuita José Aldunate.

En este caminar, las pancartas con los rostros de los detenidos desaparecidos y ejecutados, van junto con las cruces azules de las comunidades. La presencia de estos religiosos junto a los familiares de las víctimas busca recordar lo que sucedió hace 40 años atrás, cuando la Iglesia concurrió a la formación del Comité Pro Paz, a cargo del jesuita Fernando Salas, para luego dar paso a la Vicaría de la Solidaridad. En este Vía Crucis se recuerda a esta Iglesia de Santiago que abrió sus puertas para recibir al perseguido, que entregó acompañamiento y apoyo social a los familiares de las víctimas. Se recuerda el compromiso de servicio con todo aquel que llegaba a la Vicaría a pedir ayuda. Es el testimonio de una Iglesia servidora de los pobres, que acogió a la madre que buscaba a su hijo, al torturado, al poblador cesante… ante el dolor la Iglesia no dio la espalda, sino que se hizo parte de él.

Se recuerda el dolor de la represión, pero también a una Iglesia que asumió la misión de tomar la cruz. Pero no sólo se evoca este pasado, sino que se hacen presentes los dolores que afectan hoy a nuestro país: la situación de los migrantes, los pueblos indígenas, la precariedad laboral, la educación de calidad…

Se hace Memoria de esa Iglesia que creó comedores, que defendió ante los tribunales a las víctimas de la dictadura. Se recuerda el dolor de la represión, pero también a una Iglesia que asumió la misión de tomar la cruz. Pero no sólo se evoca este pasado, sino que se hacen presentes los dolores que afectan hoy a nuestro país: la situación de los migrantes, los pueblos indígenas, la precariedad laboral, la educación de calidad… temas actuales que tienen que estar presentes, temas que incomodan, pero que exigen una respuesta ya. En este Vía Crucis se recuerda al Jesús poblador, detenido y torturado, pero de cuyo sufrimiento nace la solidaridad; por eso, al final de este peregrinaje, se llega a un parque, un lugar que hoy es un sitio de esperanza y de paz.

Quisiéramos convocarlos a todos a este Vía Crucis que se realizará este Viernes Santo, desde las 10:00 am, desde Tobalaba con José Arrieta.

[1] El testimonio del padre Ronaldo Muñoz ss.cc. se encuentra en el libro “De Lonquén a los Andes. Santiago”, Aníbal Pastor y otros. Ed. Rehue.

 

Abogado e investigador del Observatorio de Justicia Transicional de la Universidad Diego Portales. Actualmente cursa un Magíster en DD.HH. en la Universidad Autónoma de Madrid.

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